Acto
Homenaje a José
Agustín Potenza, trabajador
detenido desaparecido de la Biblioteca del Congreso de la Nación
Mañana, miércoles
22 de marzo la Biblioteca del Congreso de la Nación junto a la Asociación del
Personal Legislativo realizará un
homenaje al trabajador legislativo José Agustín Potenza, compañero de
nuestra Institución detenido desaparecido en
junio de 1977 en el marco del Plan Cóndor desplegado por las dictaduras
militares en los países latinoamericanos.
Con la presencia de
sus familiares, amigos, compañeros y compañeras, el Acto Homenaje a nuestro compañero dará inicio a las 13h en el
Espacio Cultural BCN de Alsina 1835 de
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, justamente cuando han sido recuperados
sus restos desde la República hermana del Paraguay.
De este modo, a poco
de conmemorarse un nuevo aniversario del día de la Memoria por la Verdad y la Justicia,
la Biblioteca del Congreso de la Nación reafirma su compromiso por la defensa
de los Derechos Humanos recordando a nuestro compañero en su mismo lugar de
trabajo, como así también a los cuatro compañeros de la BCN desaparecidos y
asesinados por la última dictadura en nuestro país.
La Presidenta de la Comisión Administradora de la Biblioteca del Congreso de la Nación, la Diputada María Teresa García, encabezará la inauguración del “Bar Piglia” en el Espacio Cultural de la Biblioteca, Adolfo Alsina 1835, CABA, el hoy, martes 21 de marzo a las 19.30 h.
En ese marco, tendrá lugar el lanzamiento del ciclo literario “Palabra viva”; que será coordinado por la reconocida escritora María Moreno. En el encuentro, estarán presentes diversas personalidades de la cultura.
La idea de bautizar al bar de la Biblioteca con el nombre de Ricardo Piglia, surgió con el escritor en vida; iba a ser él quien diese inicio al ciclo literario como primer invitado. Para ello, Piglia escribió unas palabras acerca de la importancia del rol de la Biblioteca del Congreso de la Nación en su vida y en la política. Hoy, con su fallecimiento, este homenaje se trasforma en un compromiso con su memoria.
A continuación, compartimos con ustedes el siguiente texto, escrito por María Moreno como convocatoria al acto, con su prosa privilegiada:
“Te invitamos a la inauguración del bar Piglia en la Biblioteca del Congreso
¿Por qué bautizar “Piglia” a un bar? La pregunta debería ser otra: ¿Cómo no llamarlo así? Porque para Ricardo Piglia los bares de las ciudades en que vivió fueron también escritorio abierto –allí escribió los borradores de sus novelas, tomó apuntes para las colecciones de libros que dirigió, bosquejó ensayos destinados a las revistas literarias de las que participó–, sala de encuentro con otros conspiradores de la trama cultural y política–David Viñas, José Szabón, Roberto Jacoby, Héctor Schmucler… –, biblioteca personal –para leer desde Dostoievsky a García Márquez o estudiar el fetichismo en “El capital de Marx” (confitería La Modelo de La Plata) y refugio de activista como cuando, durante una manifestación de protesta contra la invasión de EEUU a Santo Domingo, ante el ataque de los cosacos, corrió desde Congreso hasta La Opera de Corrientes y Callao. La primera entrada de “Los diarios de Emilio Renzi”, Nuestros años felices, se titula En el bar y comienza con el protagonista acodado en la barra de El cervatillo.
Toda su obra parece el fruto de un deambular entre lugares como El rayo, La modelo, el Teutonia, Don Julio, La Paz, el Ramos, La Opera, el Florida y otros bares que no nombra pero que se cruzan en sus desplazamientos entre La Plata y Buenos Aires . Y él lo sabía . En el primer tomo de los diarios declara:
“Tengo una gran experiencia en la disposición de los cafés en los que he trabajado. Son para mí un anexo del lugar donde vivo, una mezcla de escritorio y de sala de recibo. Sé a qué hora los bares están vacíos y se pueden ocupar sin problemas, gozando de la tranquilidad de un lugar limpio y bien iluminado. Como siempre, en casos así, vengo con el libro que estoy leyendo y con un cuaderno de notas y eso me alcanza para pasar la tarde”.
Poco antes de morir Ricardo Piglia nos envió un texto entrañable donde rinde su homenaje a la Biblioteca del Congreso como espacio de investigación y lectura –en sus salas estudió la vida de Enrique Lafuente, miembro del Salón Literario, personaje en quien se basaría para crear el Enrique Osorio de Respiración Artificial– pero también como guarida nocturna para disidentes políticos, autodidactas apasionados pero sin tiempo, pobres en busca de los mates cosidos servidos a la madrugada por empleados amables y eficaces, cuando la dictadura militar parecía detenerse ante ese espacio que contenía para ellos la seguramente intimidante palabra ”congreso”. “No sé por qué pensaba que los militares no iban a irrumpir en el recinto. Quizás, creía yo ilusionado y sin ningún fundamento, que los iba a intimidar el nombre del lugar”, nos escribió.
“El Piglia” dará hospitalidad al ciclo Palabra Viva que intenta recrear como metáfora la construcción colectiva que se realiza en el Parlamento como puesta en discusión de los intereses de lo que se conoce como “la voz del pueblo”. Y llamamos palabra viva no sólo a la letrada y “curada” por los expertos de los papeles nacionales y la literatura del universos, sino a la que se trama en una lengua sin aduanas ni peajes elitistas: la de todos los días, las de los migrantes, la de los jóvenes, la de la música popular, la los privados de libertad, la de los vecinos, la de la movilización, la de los pueblos originarios, es decir toda aquella que se habla más allá de los centros de escrutinio y ranquin cultural. En “El Piglia”, los lectores podrán conversar de mesa a mesa con autores de diversas generaciones y el rumor de fondo de la máquina de café que tanto amaba el escritor que le prestó su nombre.
Martes 21 de marzo, a las 19.30 h. en el espacio Cultural de la Biblioteca del Congreso, Alsina 1835. Habrá ginebra, bebida bolichera favorita de Ricardo Piglia y de su alter ego Emilio Renzi durante sus años de formación”
Ciclo El huevo de la serpiente
Películas argentinas censuradas
Películas argentinas censuradas
¡HOY!
Martes, 18.30 h.
Martes 21/03
Raymundo Gleyzer, 1973, 113'
Historia ficcional de Roberto Barrera, militante sindicalista del peronismo de los 60 que, en busca de conseguir poder, se corrompe. A tal punto que es capaz de traicionar sus ideales y también a sus seguidores. Así lo demuestra cuando finge su secuestro con el objetivo de que este engaño le reditúe ganar las inminentes elecciones de su sindicato. Basada en un relato de Víctor Proncet.
Raymundo Gleyzer, 1973, 113'
Historia ficcional de Roberto Barrera, militante sindicalista del peronismo de los 60 que, en busca de conseguir poder, se corrompe. A tal punto que es capaz de traicionar sus ideales y también a sus seguidores. Así lo demuestra cuando finge su secuestro con el objetivo de que este engaño le reditúe ganar las inminentes elecciones de su sindicato. Basada en un relato de Víctor Proncet.
Ciclo Viejo Cine Nipón: Yasujiro Ozu y Kenji Mizoguchi
Jueves, 18.30 h
Jueves 23/03
K. Mizoguchi, 1956, 85'
"El país de los sueños", un burdel situado en un barrio de Tokio, atraviesa una difícil situación, ya que el Parlamento está a punto de aprobar una ley que prohíbe la prostitución. Retrato de la vida cotidiana de diversas prostitutas: aquellas a las que las circunstancias obligaron a comerciar con su cuerpo, pero también aquellas otras que intentan abandonar ese medio de vida.
K. Mizoguchi, 1956, 85'
"El país de los sueños", un burdel situado en un barrio de Tokio, atraviesa una difícil situación, ya que el Parlamento está a punto de aprobar una ley que prohíbe la prostitución. Retrato de la vida cotidiana de diversas prostitutas: aquellas a las que las circunstancias obligaron a comerciar con su cuerpo, pero también aquellas otras que intentan abandonar ese medio de vida.









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